martes, 24 de febrero de 2015

José Luis Reyes Hernández, un magistrado en busca de su lengua materna

OAXACA, Oax. (sucedióenoaxaca.com).- En el mundo globalizado en que nos encontramos, donde el inglés es una segunda lengua casi obligada, y dicen que pronto lo será el chino, a los 50 años, el magistrado José Luis Reyes Hernández decidió aprender el idioma zapoteco.
“Estoy tomando un curso de zapoteco. Me siento bien recuperando parte de mi infancia y de mí como ser humano. El zapoteco es la lengua de mis abuelos que eran de Jaltianguis, en la Sierra Norte. Estoy aprendiendo la variante de Teotitlán del Valle que es muy parecida a la que hablaba mi abuela”, platica el abogado, Magistrado Integrante del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial del estado.
A propósito del reciente Día Internacional de la Lengua Materna, el también poeta, autor de Vuelo breve, un pequeño volumen donde “conjuga sentimientos y recuerdos con el mar, el viento, la luz, la lluvia”, comenta que como integrante de un órgano de justicia tiene claro que la lengua juega un papel importante para hacer valer los derechos humanos de las personas indígenas.
“No puedes  juzgar a una persona sin conocerla, tienes que entender su cultura, y ahí juega un papel importante la lengua. También es necesario conocer las normas de su comunidad, en algunos casos ancestrales”, reflexiona.
En su oficina, un espacio austero que inspira serenidad, en la colonia Reforma, el abogado comenta que el Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca (TSJO) adoptó en 2013 el Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren derechos de personas, comunidades y pueblos indígenas, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
A fin de vincularlo en el marco de sus obligaciones, el Poder Judicial, en conjunto con el Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción A.C. (Cepiadet), inició en 2014 una serie de giras regionales de actualización en materia de diversidad lingüística y pluralismo jurídico, dirigidas a servidores públicos del TSJO.
“Tenemos un reto enorme en Oaxaca porque deben respetarse los derechos de las personas que pertenecen a los pueblos indígenas. A través de estos cursos y talleres, secretarios, ejecutores, personas de base, y jueces, por supuesto, cobraron consciencia e interés en las personas que hablan otras lenguas, y que piensan distinto”.
Señala que a raíz del trabajo con Cepiadet, “un aliado estratégico” para el TSJO, se llevó a cabo un censo interno para saber cuántos servidores públicos hablan alguna lengua materna, y el resultado fue provechoso.
Se identificó  que 29 personas de áreas de atención al público hablan el zapoteco,  2 el huave,  6 el mixe, 7 el mixteco y 2 el triqui.
La experiencia de este censo “permitió a los compañeros recobrar su propia dignidad; cambiaron de actitud; de ser recursos humanos pasaron a ser seres humanos en condiciones de reconocer que su trabajo aporta algo a su grupo de origen”.
Adelanta que para este año se planea formalizar la cooperación conjunta con Cepiadet dados los buenos resultados que arrojó la experiencia de las giras regionales de actualización en 2014.
“Es importante que nuestro personal esté consciente, sensibilizado, porque viene el desafío con el nuevo sistema de justicia oral para que las personas puedan ser juzgadas en su propia lengua.
“Otro desafío consiste en juzgar de acuerdo a la cosmogonía, a la cultura del acusado. Estamos en vías de un diálogo entre las justicias.
“Ya hemos dado un paso con la justicia alternativa a través de los mediadores comunitarios, pero los abogados somos  muy conservadores, no aceptamos fácilmente la normatividad  indígena, de ahí la importancia de sensibilizar a nuestro personal”, concluye.