domingo, 21 de octubre de 2018

En busca del sueño americano; testimonio de un migrante de paso por Oaxaca

De origen nicaragüense, Fidel, nombre de origen latino y que significa merecedor de confianza, el que es fiel o digno de confianza, espera su tercera oportunidad de hacer posible su sueño americano, confiado en que pronto estará con su familia.

Para él como para otros migrantes, la tercera es la vencida y espera en esta ocasión llegar a tierras americanas, para empezar a trabajar y ganar el billete verde, ya que su familia ya ha invertido la cantidad de 50 mil pesos para que haga realidad su sueño.
En la primera ocasión, le dijeron que tenía que pagar 30 mil pesos, “me dieron dos oportunidades y las perdí, en esta ocasión están cobrando la cantidad de 20 mil pesos y es la tercera y si no la aprovecho, me darán una más, pero creo que ya no habrá otra, en esta sí tengo que llegar”
En su intento por alcanzar su meta, solo ha llegado hasta la Ciudad de México, donde fue asegurado la última vez, “de ahí me regresaron a Tapachula, Chiapas, en un par de ocasiones, entonces, ésta es mi tercera vez que voy a intentar mi cometido que es llegar a la ciudad de Chicago.
La mayoría de su familia han realizado el mismo recorrido que él está haciendo, por lo que, comprenden la situación por la que atraviesa, “por ello, estoy seguro que ahora sí voy a llegar hasta donde se encuentran  mis padres, hermanos, primos”.
Explicó que por la falta de empleo y oportunidades de su país de orígen, lo motivaron a salir del mismo.

PAGAN SEGÚN EL PAÍS DE PROCEDENCIA.
De lo que ha platicado con los migrantes de otros países en una estancia que los albergan, en Tapachula, Chiapas, “vemos que a los salvadoreños el pasar hacia la frontera norteamericana, les cuesta un poco más, quizá a los que menos nos cuesta es a nosotros, porque los guatemaltecos y hondureños, tienen que pagar otras cantidades”.
Señaló que no siguen una ruta en específico sino que eso lo acuerdan las personas que los ayudan a llegar a Estados Unidos, “nuestras familias pactan con los personas,  polleros, que se encargan de trasladarnos hasta allá; alguna vez he pasado por el estado de Oaxaca y otra por el estado de Veracruz, conozco hasta Tapachula, que es hasta  donde siempre me regresan, de ahí no conocemos porque viajamos normalmente de noche y nos meten en algunos camiones donde no vemos el recorrido”.
PELIGROS.
Uno de los peligros que corren, es cuando tienen que hacer cambio de vehículos, “ hay gente que tiene más necesidad que otros y en el monte, nos piden a los que traemos, un poco de víveres o de ropa, nos amenazan al ver que tenemos mejores condiciones para poder pasar, como varones llevamos algo, pero hay otros que no llevan nada y se caldean los ánimo”.
LA PESADILLA QUE VIVEN LOS PEQUEÑOS.
Lo más difícil es para los niños, ya que a veces no llevan ni para comer, algunos de ellos viajan solos, los cuales son arropados por las mujeres y jóvenes que los protegen.
“En mi primer viaje, me tocó ver cómo al bajar de la camioneta para transbordar a otra, tuve que ayudar a una señora a bajar y al primero que bajé fue a su hijo, y ni bien estábamos en el suelo nos dijeron que corrieramos porque nos habían descubierto los de migración, yo esperé a la señora, en tanto su hijo alcanzó a correr e irse con los demás”, recordó.
El pequeño llevaba un celular, al cual días después se comunicó su mamá con él y le dijo que estaba bien, que lo habían ayudado unos jóvenes hondureños y ellos lo estaban protegiendo, los cuales, junto con otras personas cooperaron para que volvieran a estar juntos.
LEYENDAS URBANAS.
Aseguró que no ha visto la muerte de sus acompañantes, “lo que sí, es que hemos escuchado muchas leyendas urbanas, de lugares que son muy peligrosos y la gente que nos lleva siempre nos advierte que no nos alejemos de las orillas de las carreteras o de los puntos donde nos resguardan, porque existen zonas de mucha inseguridad”.
Su ilusión de llegar con sus familiares es muy grande, porque ya es un proyecto de vida, “primero resolver la situación económica y después formar un patrimonio en nuestro país, porque en él no existen oportunidades”.
Está en espera que le confirmen  sus familiares lo que tiene que hacer, si ya hicieron el pago y quienes serán las personas que lo van a contactar para que pueda reiniciar su viaje, “siempre con el cuidado de mi familia que me está monitoreando desde los Estados Unidos, cuidando que los pagos lleguen a quien debe de ser y no nada más nos estén engañando”.
Al igual que miles de migrantes que pasan por tierras oaxaqueñas,  en un éxodo para alcanzar su sueño americano, muchas de las veces algunos pierden la vida, al aventurarse en algunos caminos.
Otros como él, van un poco más seguros al tener una familia que está pendiente de su llegada.
Para algunos es solo un paso, para otros la muerte, y muchos lo ven como un negocio.


fuente nvinoticias